martes, 18 de marzo de 2014

"EL FRUTO PROHIBIDO" (QUINTA PARTE-ENTRADA PROGRAMADA)

                   Cada encuentro entre Lucía y Ethan les dejaba con ganas de más. Sentían que cada beso que se daban podía ser el último. Al separarse, Lucía llevaba los labios hinchados. Podía sentir las caricias de las manos de Ethan sobre su piel. La dulce sensación de ser abrazada por él. Todos los besos que se habían dado. El cómo se habían amado sobre el suelo de aquel pequeño huerto.
                  Pero no podían estar juntos, pensó Lucía con tristeza.
                  Estaba empezando a amanecer.
                  Lucía regresó al rancho de su padre a pie. Aceleró el paso para que no se le hiciera tarde.
                  Podrían descubrirla. De pronto, alguien la abordó en mitad del camino. Lucía se sobresaltó, pero respiró aliviada al ver de quién se trataba. Era Tracy Wallace, la hija del dueño del rancho La Rabia. La hermana mayor de Tracy, Abby, era una de las mejores amigas de Lucía. Sin embargo, Tracy despertaba en la joven un cierto temor. Se decía que algo funcionaba mal dentro de la mente de Tracy.
-¿Has visto a Freddie?-le preguntó la joven-Vienes de ver a Ethan, por lo que has visto a Freddie.
-No he visto a Freddie-respondió Lucía, perpleja-¿Por qué dices eso?
-Yo sé que tú vas a ver a Ethan. Y es el hermano de Freddie.
                  Lucía pensó que se iba a desmayar. No era ningún secreto que Tracy estaba perdidamente enamorada de Freddie. Un amor al que el señor Wallace pondría muchos impedimentos, debido al origen del joven. Hijo ilegítimo de Sean O' Hara. Igual que Ethan...
-No he visto a Freddie-repitió Lucía-No sé de qué me estás hablando.
-Yo sé que tú te ves con Ethan, el hermano de Freddie-insistió Tracy-Lo sabe todo el mundo. Y todo el mundo sabe que yo amo a Freddie. Cuando estoy con él, las voces que escucho en mi cabeza desaparecen.
                   Lucía sintió compasión por aquella joven. Se decía que Tracy estaba loca. Pero la miraba a los ojos y veía una profunda veneración por Freddie.
-¿Y él lo sabe?-inquirió.
-Yo creo que lo sabe-contestó Tracy-Lo miro con amor. Y él me devuelve la mirada. Veo amor en sus ojos.
-Entiendo.
                    A lo mejor, Tracy tenía razón y Freddie estaba enamorado de ella, pensó Lucía. Pero también podía estar imaginándoselo todo. Si era así, si Freddie no estaba enamorado de Tracy, la joven iba a sufrir muchísimo.
-Tengo que irme-anunció Lucía-Estoy en mitad de camino del rancho. No quiero que mi doncella acuda a mi cuarto a despertarme. Y vea que no estoy.
                   Tracy le cogió las manos.
-Cuando vayas a ver a Ethan, trata de ver a Freddie-le pidió-Y me cuentas qué te ha dicho de mí.
                     Abrazó con cariño a Lucía. La besó en una mejilla. Tracy salió corriendo en dirección a La Rabia. Lucía la vio alejarse con el corazón encogido.

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