sábado, 14 de septiembre de 2013

CARTA DE DILLON A MARGARET

Hola a todos.
Esta carta de hoy va independiente de las novelas que forman la saga de Con el corazón roto. 
Su autor es Dillon O' Hara, el hermano mayor de Olivia. Está dirigida a la joven que será el gran amor de su vida y de la que se verá obligado a separarse de una manera muy cruel, Margaret.

                       Mi querida Margaret:

                       No sé si leerás algún día esta carta.
                       ¡Son tantas las cosas que me gustaría decirte!
                       Y no sé por dónde empezar.
                        Pienso en ti en todo momento. Y he seguido pensando en ti a lo largo de estos años.
                        Nunca has desaparecido de mi mente, como tampoco has desaparecido de mi corazón.
                       He soñado contigo cada segundo de estos últimos años. He luchado contra tu recuerdo en vano, amor mío. Pero no podía olvidarte. No quería olvidarte, Margaret.
                       Lo recuerdo todo. Recuerdo estar contigo a orillas de aquel riachuelo que siempre discurría medio seco. Hablar contigo de mil y una cosas. Y besarnos. Sobre todo, nos besábamos.
                       Fui un cobarde al no haberme quedado en San Ezequiel y pelear por ti. Tuve miedo de tu padre.
                       No te pido que lo entiendas. No tengo perdón posible. No me pidas perdón por nada, Margaret. La culpa ha sido sólo mía. No tuya...¿Entendido?
                       Nos separaron. Pero yo no fui capaz de luchar por ti.
                       No he sido feliz a lo largo de estos años. Tu recuerdo siempre estuvo conmigo durante el tiempo que he estado viviendo en Londres.
                        Me he pasado gran parte de mi vida huyendo de ti. Y no soy capaz de quedarme quieto en un sitio y pelear. Soy un maldito cobarde, Margaret. Te mereces a alguien mejor que yo. Te mereces un hombre que sea más valiente de lo que yo soy.
                        Ya sabes que soy un hombre casado. Te juro que he intentado amar a Rachel.
                         Es una buena mujer.
                         No hemos tenido hijos.
                        Pero, cuando estoy con Rachel, noto que no tenemos nada en común. No sabemos de qué hablar.
                        No es normal esa situación en el seno de un matrimonio. No quiero traicionar a Rachel. No puedo hacerle lo mismo que mi padre le hizo a mi madre.
                         Pero no puedo basar mi vida en una mentira. ¡Te juro que no sé qué hacer, Margaret!
                         Desearía poder dar marcha atrás en el tiempo. Haberme quedado en San Ezequiel.
                         Haber hecho algo por nosotros. Pero es demasiado tarde, Margaret.
                         Desearía haber podido colocar mi mano en tu vientre. Haber sentido moverse a nuestra hija, que iba creciendo poco a poco en tu interior. Me gustaría volver a pasear contigo cogidos de la mano. Me gustaría volver a besarte como te besaba antes. Me habría gustado haber estado a tu lado cuando nació nuestra hija. Haberte dado ánimos. Haber visto su llegada al mundo. Haberte besado en los labios. Haber cogido a nuestra niña en brazos.
                      Recuerdo nuestras noches de amor en el granero. Los besos que nos dábamos tendidos sobre un lecho de heno. Las caricias que nos brindábamos.
                      Lo recuerdo todo con total nitidez. He de vivir de esos recuerdos, mi amada Margaret. Me servirán para sobrellevar los años que me quedan por vivir. No podremos volver a estar juntos como estábamos antes. Estaría mal. Tú me rechazarías. Y tendrías toda la razón del mundo para rechazarme.
                       No soy digno de ti, Margaret. Perdóname. Aunque ya no me ames, yo te seguiré amando. Y te amaré hasta que me quede un hálito de vida. Mi corazón es tuyo desde hace mucho tiempo. No puedo amar a nadie más. Sólo quiero amarte a ti. Sólo puedo amarte a ti, mi adorada Margaret. No soy digno de tu compasión. Y tampoco soy digno de tu amor. A pesar de todo...Te amaré siempre.

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