sábado, 2 de agosto de 2014

FRAGMENTO DE "HISTORIA DE DOS HERMANAS"

Hola a todos.
Hoy, os traigo un nuevo fragmento de mi novela Historia de dos hermanas. 
El suceso que paso a contar es real.
En el año 1817, se desató una epidemia de cólera en Calcuta.
La primera esposa de Joseph, Selene, queda débil tras el nacimiento de Víctor. A ello, hay que añadirle que también enferma del cólera. Esos dos factores acaban con su vida.
Ni los vecinos del joven matrimonio Dashwood se libran de la epidemia.

                               Está pasando algo, pensó Anne Lauren con horror, mientras permanecía encerrada en su habitación. El internado se encontraba en las afueras de Calcuta.
                              Anne Lauren tenía catorce años recién cumplidos y le extrañó el no haber recibido la visita de sus padres y de sus hermanos menores. Matt y Greg eran dos auténticos diablillos que, cuando la visitaban, ponían patas arriba el internado.
                             Anne Lauren sentía pánico a enfrentarse al mundo que la esperaba.
                             Tuvo que recordarse así misma que su padre era un marqués. Pero la habitación que tenía en el internado era muy pequeña. Quizás, se trataba de la habitación más pequeña del internado. Los rumores que circulaban acerca de su madre les había alcanzado hasta Calcuta. Sin embargo, lord Elliot pagaba los costes elevados del internado todos los meses.
                            Anne Lauren era todavía muy inocente con lo relaconado al mundo exterior. Todavía era muy niña para entender ciertas cosas. En el fondo, a veces, se alegraba de estar viviendo en el internado.
                            Anne Lauren era de estatura más bien baja.
                       
                            A los pocos días, Anne Lauren recibió la visita de lady Deborah.
                            La dama la estaba esperando en el aula de Música.
-Vas a venirte conmigo-le informó-He de cuidarte.
-¿Qué está pasando, milady?-la interrogó Anne Lauren-¿Por qué he de ir con usted?
-Se ha declarado una epidemia de cólera en la ciudad. Varias de tus compañeras están enfermas.
-Creía que habían comido algo en mal estado.
-Es cólera. Han muerto varias personas.
                          Lady Deborah tenía los ojos hinchados de tanto llorar. Anne Lauren se fijó en que llevaba puesto un vestido de color negro. De luto...
                           La noche antes, el pequeño Greg había muerto de cólera. Anne Lauren no sabía que su madre había sido la primera en morir a consecuencia de aquella terrible enfermedad. Su padre la siguió. Y Matt había muerto apenas tres días antes.
                          Lady Deborah abrazó con fuerza a Anne Lauren. No sabía cómo darle la noticia de que se había quedado sola en el mundo.



-¿Dónde están mis padres?-quiso saber Anne Lauren.
-Tus padres y tus hermanos están bien-contestó lady Deborah, sintiéndose culpable por tener que mentirle a Anne Lauren-Tus padres fueron a buscar a tus hermanos al internado donde están estudiando. Pero no pudieron regresar a Calcuta. Nadie puede salir de la ciudad. Pero tampoco puede salir.
                           Anne Lauren estaba asustada.
-¿Cuándo volveré a ver a mis padres?-inquirió.
-Con un poco de suerte, el cólera acabará desapareciendo-contestó lady Deborah-Vivo en las afueras de la ciudad. No creo que la enfermedad llegue hasta allí.
                          Anne Lauren rompió a llorar. Lo único que quería era estar con su familia.
-Tus padres están bien-mintió lady Deborah-Y tus hermanos también están bien. ¡De verdad!
-Milady...-titubeó Anne Lauren-¿Cómo está lady Selene? ¿Se encuentra bien? No hace mucho que fue madre. ¿Está bien?
-Selene está bien, pequeña. Está débil. Pero eso es algo normal. No hace ni un mes que dio a luz a su hijo. Se recuperará.
                             Los ojos de color azul oscuro de Anne Lauren estaban llenos de lágrimas.
-Mis padres...-balbuceó.
-Pronto, volverás a estar con ellos-le prometió lady Deborah.
                            Pero era una promesa que jamás se cumpliría.
                           Pensó en Selene. El estado de la joven era cada vez peor.
                           Joseph acudió a visitar a Anne Lauren. Sin embargo, para su horror, habían metido a la chiquilla en el interior de un ataúd. Lady Deborah había querido amortajarla. Le había puesto un vestido de color blanco.
                         Joseph sintió cómo sus ojos se llenaban de lágrimas al contemplar el cuerpo sin vida de Anne Lauren.
                           No hacía nada, lady Amelie era una mujer feliz con su marido y sus tres hijos. Y, ahora, todos estaban muertos por culpa de la peste.
-No has debido de venir-le regañó suavemente lady Deborah-Acabarás enfermando tú también.
-Ya todo me da igual-replicó Joseph con dolor.
-Debes de pensar en Selene Emmaline. Y debes de pensar también en Víctor.

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